Hay canciones que no quieren decir nada en concreto, sólo quieren llegar hasta el corazón, directas como una flecha, y envenenarlo con la emoción que ellos quieren. Canciones en las que la teoría musical no explica nuestro comportamiento al oir los sonidos que parecen venir, ya no desde el altavoz, sino desde más allá.
Ejemplo de esto es, para el que escribe, Pyramid Song, de Radiohead. Una composición que, personalmente, me “coloca”. Me lleva muy muy lejos, me trae a casa y después me deshace:
Otro ejemplo, y mi gran favorito, es la canción de 15 Fathoms Counting, de Bring Me The Horizon. Una canción, que, no sé por qué, me recuerda que lo bueno en la vida no es fácil de alcanzar y qué, además, es breve.
Es curioso, pero he visto que la gente pregunta con relativa frecuencia por música para correr en